
Una hora de dormir más tranquila para quien siempre quiere una más.
«Un vaso más. Un cuento más.» Para muchos niños de 3 a 5 años, la hora de dormir no va de estar cansados, sino de no querer que un buen día termine. Así ayuda nuestro libro Just One More, con algunas ideas pequeñas para esta noche.

Por qué cuesta irse a dormir
Los niños pequeños alargan la hora de dormir por buenas razones: el día ha sido divertido, los adultos están cerca y dormir significa despedirse de todo eso.
Una rutina en la que tu hijo hace los pasos, en lugar de que se los hagan, le devuelve un poco de control y hace que el final del día se sienta menos repentino.
Pequeñas ideas para esta noche
- 1
Mismos pasos, mismo orden
Una secuencia corta y previsible (baño, pijama, dientes, cuento, luz) le dice a tu hijo lo que viene después.
- 2
Deja que dirija un paso
Elegir el cuento, apagar la lámpara o dar las buenas noches a los peluches, como hace Pip, convierte la hora de dormir en algo que hace él.
- 3
Planea el «uno más»
Incluye una última petición en la rutina, como un abrazo más, para que forme parte del plan y no sea una negociación.
- 4
Termina con un cuento tranquilo
Un libro corto leído en voz baja es una señal clara y suave de que el día ha terminado.
Qué ayuda a la hora de dormir

Lo que preguntan las familias
¿Cómo evito que mi hijo de 3 años alargue la hora de dormir?+
Casi siempre es porque no quiere que el día termine. Mantén la rutina corta y previsible, dale una tarea dentro de ella y planea con antelación una última petición. Just One More lo muestra con la ronda de buenas noches de Pip para sus juguetes.
¿Qué cuento para dormir es bueno para niños de 3 a 5 años?+
Busca una historia corta, de menos de cinco minutos, con un final tranquilo y algo en lo que tu hijo pueda participar. Just One More tiene unas 200 palabras en 24 páginas y termina con Pip durmiéndose después de dar las buenas noches a cada juguete.
¿Cuánto debe durar la rutina de dormir de un niño en edad preescolar?+
A muchas familias les funcionan bien de 20 a 30 minutos: lo bastante para relajarse y lo bastante corta para seguir siendo previsible. El orden de los pasos importa más que el tiempo exacto.

